miércoles, 28 de noviembre de 2012

Te llamarán hermosa. Pocas veces pero, cuando lo hagan, desearás que sea cierto (desearías que fuera cierto) y que los fonemas (porque para ti nada de eso tendrá el más mínimo significado en su forma más literal) no sean un conglomerado de mentiras para unirse en una. Cuando oigas ese conjunto de morfemas y lexemas actuarás cual lingüista, separando y analizando cada rasgo auditivo. La entonación (¿acaso hay algo de sarcasmo, algo de lástima, en sus palabras?), la brevedad (las mentiras pronto acaban, son como un vómito espontáneo) y otros elementos textuales. Tal vez te centres más en la mirada, en el gesto, en los movimientos del interlocutor. Al fin y al cabo, no confías en las palabras. No en esas. Considerarás lo dicho como un enunciado ambiguo, buscarás los mil sentidos que pueda haber. Sobrepasarás los límites de la propia interpretación, descontextualizarás el texto, lo sumirás en otras situaciones. Incluso lo desplazarás a la boca de otros y otras, a los labios más crueles y las oclusivas más despiadadas. ¿Inseguridad?- te preguntarán muchos. -No- dirás tú- análisis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario