lunes, 5 de noviembre de 2012

Ellos hablan, ellos piensan. Justo y necesariamente en ese orden. No rectifican, no temen, dispersan fonemas al aire. Las máquinas tienen más compasión que ellos. ¿Acaso tienen corazón? ¿Acaso sienten más allá de las palabras que dicen sentir? Son como el contrario a los espíritus, mucho cuerpo y poca mente. Parecen haber nacido de la receta de un cocinero inexperto, muchas proteínas, mucho ketchup y un poco de descuido. Me pregunto realmente si sienten, no es meramente una pregunta retórica. Es decir, ¿qué siente una persona como ellos? más allá de la desconfianza, o el odio, o el ego, o la ausencia de éste. No logro entenderlo... hay demasiados actos que me tientan a separarlos de la clasificación como "homo sapiens". Ciertamente un "homo loquens" se les asemeja más, pero siempre eliminando el sistema conceptual intencional de sus mentes. ¿Estructuras innatas? ¡Chomsky debía equivocarse con ellos! Tabula rasa...pero de principio a fin. La metáfora de las esponjas no se debió aplicar a su infancia. Son cráneos que ni los gusanos han de apreciar como guarida. Son corazones regidos por una intención maligna, verdaderamente malévola. Lo retorcido de su ser me hace plantearme todo en lo que siempre había creído. Homo homini lupus, ciertamente. Y...¿qué pensar cuando la ignorancia se entremezcla con esas retorcidas ideas? No se si subestimarlos, si considerarlos un manojo de ideas entremezcladas y sin sentido... o si, de manera cauta, debo estudiar cada movimiento, cada palabra de doble significado. Lo cierto es que pasar por estúpida es una técnica que ha dejado de servir, de servirme a mí misma. Tragar estulticias no es mi estilo. De todos modos, y como mi estilo tampoco ha sido nunca ser impulsiva y adelantarme a los hechos...esperemos. Aguardemos yo y mis pensamientos a ver cómo se desarrollan sus actividades. Yo recabaré información, urdiré mis técnicas para proteger a cuantos quiero, y actuaré. Hasta cierto grado y de la forma más adecuada. Hay veces que me siento tan impotente que tan sólo me queda blandir esta pluma púrpura y escribir ciertas palabras carmesí. Y sólo queda decir que hoy es el 5 de noviembre...

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